Carta Eléctronica Evangelista - Marzo 2006

Un Monje Católico Predica la Justificación por la Fe
no por las Obras

Desde el momento en que confié en el señor Jesús para mi salvación, me he esforzado por proclamar el mismo mensaje del Evangelio que me trajo libertad, perdón y vida eterna en Cristo. Mi énfasis ha sido siempre la justificación por la gracia en la fe en Cristo solamente, aparte de los méritos de las obras. Es facil entender porqué muchos católicos desechan simplemente esta bendita verdad -- puesto que se nos ha enseñado desde la niñez que la salvación viene con los sacramentos, el rezo, las buenas obras y la obediencia a los mandamientos.

Nunca había oído a un sacerdote predicar la justificación gratuita por la fe en Cristo. Pero ahora, por primera vez en mi vida, estoy regocijado por leer a un sacerdote católico, el monje Raniero Cantalamessa de Capuchin, proclamando el mensaje de la justificación gratuita por la fe.

Raniero Cantalamessa es el predicador a la casa Papal; él predico un mensaje titulado "La Fe de Pablo en Cristo" el pasado 16 de diciembre del 2005 ante el papa Benedicto XVI y otros altos funcionarios del Vaticano.

La Salvación es recibida por la fe, y no por las obras, él dijo. La justificación gratuita por la fe en Cristo es el corazón de la ensenanza en la predicación del apóstol Pablo, y es una vergüenza que está practicamente ausente de la predicación ordinaria en la iglesia. Él sugirió que la insistencia de la predicación católica sobre la necesidad de las buenas obras y de la contribución personal para la salvacion sucedió como reacción al énfasis protestante de la reforma en la fe solamente. El resultado de esto es que la gran mayoría de católicos han vivido vidas enteras sin nunca haber escuchado un anuncio directo de la justificación gratuita por la fe, con muy pocas excepciones.

El apóstol Pablo, en su carta a los Filipenses, advirtió del peligro mortal de poner nuestras buenas obras entre nosotros y Cristo, como si las obras nos salvaran. Fray Cantalamessa llamó a las personas religiosas a la tan necesaria conversión para los que han seguido a Cristo y han vivido sirviéndolo en la iglesia. Una conversión especial en conjunto, que no consiste en abandonar el mal, pero si, en cierto sentido, en abandonar el bien.

Fray Cantalamessa contó una historia italiana familiar sobre los pastores cerca de Belen que fueron a visitar al Jesús recién nacido, cada uno de ellos intentaba aventajar los otros con la belleza de los regalos que ofrecieron. Un pastor pobre no tenía nada y estaba avergonzado.

Maria no sabía como recibirlos todos, porque ella tenía el niño en sus brazos. Así pues, viendo al pastor pobre con sus manos libres, ella le dio a Jesús para cargarlo. Tener manos vacías fue su fortuna, y en otro nivel, también será nuestra fortuna, concluyó el monje.

Deje usted también sus méritos y con manos vacías y un corazón agradecido reciba el regalo gratuito de la salvación. Crea en el señor Jesucristo, y El le salvará, esa es la promesa digna de confianza de la Biblia.